Nominalismo
El nominalismo es una doctrina filosófica según la cual todo lo que existe son particulares.[1] Esto generalmente se afirma en oposición a quienes sostienen que existen los universales o las entidades abstractas.[2] El nominalismo niega la existencia de universales tanto de manera inmanente (en los particulares) como trascendente (fuera de los particulares).
Suele hablarse de dos periodos de florecimiento del nominalismo en la edad media: uno en el siglo XI con roscelino de compiégne, y otro en el siglo XVI, en el que se distinguió Occam. En los dos casos, además, pero especialmente en el último, se adoptaba esta posición porque se suponía que admitir universales (ideas), en la mente de Dios era limitar de algún modo la omnipotencia divina, y admitir universales (ideas, formas) en las cosas era suponer que las cosas tienen, o pueden tener, ideas o modelos propios con lo cual también se limita la omnipotencia divina.
En el segundo periodo del nominalismo (siglo XVI), se presentaron una serie de acontecimientos, sociales y políticos muy relevantes, entre los cuales se pueden destacar los siguientes: se da una gran crisis en la escolástica, la cual era la postura intelectual caracterizada por defender el cristianismo, planteada por el filósofo Santo Tomas de Aquino. Se rompe la armonía del doble poder (político-religioso, papa-emperador). El imperio se divide y aparecen los estados, y más tarde estos estados se convertirían en principados. Acontece el cisma de occidente, en donde se cuestiona la superioridad del papa con respecto al concilio, lo que produce fuertes enfrentamientos dentro de la iglesia. Se distorsionan elementos de la filosofía griega para acercarlos al cristianismo y además se desprecia a aquellos elementos que no pueden ser asimilados.
El autor principal y padre del nominalismo es Guillermo de Okham, (c. 1280/12881349), fue un fraile franciscano y filósofo escolástico inglés, oriundo de Ockham, un pequeño pueblo de Surrey, cerca de East Horsley. Como franciscano, Guillermo estuvo dedicado a una vida de pobreza extrema. Occam murió a causa de la peste negra. Ockham ha sido llamado «el mayor nominalista que jamás vivió» y tanto él como Duns Scoto, su homólogo en el bando realista, han sido considerados por algunos como las dos «mentes especulativas más grandes de la edad media» entre los pensadores pertenecientes a la escuela franciscana. Pionero del nominalismo, algunos le consideran el padre de la moderna epistemología y de la filosofía moderna en general, debido a su estricta argumentación de que sólo los individuos existen, más que los universales, esencias o formas supraindividuales, y que los universales son producto de la abstracción de individuos por parte de la mente humana y no tienen existencia fuera de ella. Ockham principalmente proponía la separación entre fe y razón, dándole gran importancia a la ciencia. Cuestiona las ingerencias de la Iglesia en aspectos que no le competen. Defiende a un Dios cristiano omnipotente. Resalta como atributo divino la voluntad, e inaugura el nominalismo como corriente filosófica, es decir, (nominalismo) “los nombres de las cosas son individuales”.
Otro autor de gran importancia en la corriente del nominalismo es Roscelino de Compiégne, de quien no se tienen muchos datos precisos. A pesar de ser Guillermo de Ockham considerado el padre del nominalismo, fue este autor quien dio los primeros planteamientos para el desarrollo de esta corriente, siglo XI, primer periodo del nominalismo.
Juan Roscelino de Compiègne (1050-1121/25), canónigo, maestro en Compiègne, Loches, Besançon y Tours.
Comúnmente considerado como el primer defensor del nominalismo, y tenido como su fundador. No se dispone de referencias directas sobre su vida, se le conoce por la crítica y condena que hizo de él Anselmo de Canterbury (cuando era abad de Bec) y por haber sido maestro de Pedro Abelardo.
En la disputa sobre los universales durante la edad media, el nominalismo, posición nominalista o “via nominal”, consistió en que un universal – como una especie o un genero – no es ninguna entidad real ni está tampoco en las entidades reales: es un sonido de la voz. Los universales no se hallan ante rem – no están antes de la cosa, o son previos a la cosa – como sostiene el realismo o el platonismo. No están tampoco in re – en la cosa – como sostiene el conceptualismo, el realismo moderado, o el aristotélico. Los universales son simplemente nomina, nombres, voces, vocablos, o termini (términos). El nominalismo mantiene que solo tienen existencia real los individuos o las entidades particulares. Las posiciones filosóficas de roscelino, expresan la mayor parte de los rasgos del nominalismo. Entre estos se destacan: a) la noción universal como sonido de la voz, b) la noción que solo son reales los entes particulares, y c) la noción de que una cualidad no es separable de la cosa de la cual se dice que “tiene” esta cualidad. En c) vemos que las llamadas “cualidades” o “propiedades” son nombres de universales.
El nominalismo surgió en reacción al problema de los universales. En concreto, lo que representa el hecho de que algunas cosas son del mismo tipo. Por ejemplo, Sócrates y Platón son los dos hombres, o bien, el hecho de que ciertas propiedades son repetibles: la hierba, la camisa, y la rana René son todas verdes. La pregunta es en virtud de qué Sócrates y Platón son ambos hombres, y la hierba, la camisa y la rana René son todos verdes.
La respuesta realista es que todas las cosas verdes son de tal color en virtud de la existencia de un universal, una sola cosa de alguna manera presente en ellas: el verdor de todas las cosas verdes. La hierba, la camisa y la rana René comparten el universal verde. De modo que un universal es algo repetible, que puede estar de manera íntegra en varios particulares a la vez. En contraste con la proposición del realismo, el nominalismo niega la existencia de los universales. La motivación del nominalismo se deriva de varios lugares: el primero es la cuestión del lugar en donde se encuentran estos universales (si es que en verdad existen), y se basa en la teoría de platon de que hay un reino de formas abstractas o universales separado del mundo físico, preguntándose donde es que se encuentra este mundo “suprasensible”. Este problema de los universales se trata durante toda la historia de la filosofía, pero se acentúa principalmente durante la edad media.
Las teorías nominalistas suelen clasificarse en función de cómo explican, sin recurrir a los universales, que dos objetos distintos puedan compartir una misma propiedad. ¿Cómo explicar que a es F y que b también es F? Nominalismo de predicados: Utilizamos un mismo predicado "F" en sendas oraciones predicativas cuyos sujetos son los nombres "a" y "b". La principal crítica de esta visión es que no proporciona una solución suficiente al problema de los universales en serio. Parece que no proporcionan una explicación metafísica de lo que lo convierte en el caso de que un grupo de cosas son similares o están de acuerdo en el atributo
Nominalismo de conceptos: Agrupamos mentalmente los conceptos individuales de a y de b bajo un mismo concepto general F. Una crítica que se hace a esta doctrina particular es que para explicar entidades problemáticas como los universales se recurre a otras entidades problemáticas: los conceptos (entidades mentales).
Nominalismo de clases: Tanto a como b pertenecen a una misma clase, la de los F.
Nominalismo de la semejanza: Hay una relación de F-semejanza (que no de identidad) entre a y b. Algunos nominalistas de semejanza admiten que la relación de semejanza en sí es un universal, pero es el único universal que es necesario. Eso pone de manifiesto el espíritu del nominalismo.
Estas teorías rechazan la existencia de propiedades y relaciones, pues las identifican con universales.
Personalmente pienso que esta corriente filosófica tiene varios planteamientos correctos, mientras que otros no tanto. No estoy muy de acuerdo con el pensamiento de que los universales no existen como entidades reales, pero pienso que es muy interesante el fin de esta corriente, al querer explicar en qué circunstancias un objeto tiene características similares a otro; y a su vez también llamó mucho mi atención el planteamiento que se hace en el nominalismo acerca de que una cualidad no puede separarse del ente particular que la posee.

Fuentes:

  • Diccionario filosófico














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