CONTEXTO HISTÓRICO-SOCIAL:

La edad moderna es un período comprendido entre el siglo XV hasta mediados del siglo XVIII. Fue una época de grandes transformaciones políticas, económicas, sociales, religiosas y artísticas; debido a grandes acontecimientos como: La caída de Constantinopla en poder de los turcos, (obligando a los Europeos a buscar nuevas rutas marítimas y comerciales, lo cual llevó al descubrimiento del Nuevo mundo: América); la llegada de nuevos inventos a Europa como la brújula, la imprenta, la pólvora y el papel; la aparición de movimientos como el Renacimiento, el Humanismo, la Reforma y la Contrarreforma; la aparición del Mercantilismo; y los cambios ideológicos, debidos a la Ilustración (como la abolición del absolutismo).

Durante esta época se logró el auge de la razón y de lo llamado antropocentrismo (desarrollado principalmente en la etapa del renacimiento). La iglesia crea la inquisición y contribuye con la instrucción pública, pero su poder se fue debilitando desde la reforma y contrarreforma y al final de la era con los cambios ideológicos logrados por la Ilustración. También surgieron nuevas concepciones y formas de pensar en lo que a política respecta, por lo que después de la ilustración se plantearon nuevas propuestas y formas de gobierno (en contra del absolutismo monárquico).

Dentro de los cambios económicos más importantes está la aparición de las ciudades y el surgimiento de la burguesía que generó un cambio en lo conocido como sistema feudal; se desarrolló el capitalismo basado en comercio (mercantilismo) lo que permitió también el desarrollo de la industria, trayendo como consecuencia a su vez la aparición de nuevas clases sociales. La modernidad fue entonces un era de grandes descubrimientos, inventos, cambios y de gran desarrollo para las grandes monarquías Europeas, cuyas consecuencias e ideologías permanecen aún en nuestra sociedad.

FILOSOFÍA MODERNA:

La filosofía moderna tiene como característica principal la oposición al escolasticismo. Su fuerza radica en su capacidad crítica, que puso en cuestión las tesis de la escolástica y de cierta forma se opuso a las rígidas características de la filosofía medieval. Esta filosofía se puede definir a través de las siguientes características:
  • Autonomía del pensar: Los filósofos modernos abandonaron las reglas que antes se tenían por indiscutibles y los métodos universalmente aceptados para establecer sus propias normas de verificación: coherencia racional, comprobación empírica, duda metódica, etc., rompiendo con la fidelidad a lo establecido.
  • Libertad de razonar: La filosofía moderna intentó crear una nueva concepción del mundo y de la sociedad y, aunque inicialmente no prescindió absolutamente de la influencia religiosa, buscó la solución de los problemas mediante la libertad de razonamiento y, además surgieron nuevas corrientes filosóficas que proclamarían algo así como la independencia de la razón.
  • Liberación individual: La nueva filosofía contribuyó a la liberación de la individualidad. Por lo que, de algún modo, la filosofía moderna se vincula al surgimiento de los movimientos patriotas (en defensa de las nacionalidades).
  • La formulación científica: Otra característica del pensamiento moderno fue la intención de aproximar la filosofía y la ciencia. Fue en esta época de la historia cuando comenzaron a estructurarse las ciencias naturales, las cuales son entendidas como un sistema de conocimientos rigurosamente clasificado y verificado. El pensamiento moderno acabó convirtiendo a la filosofía en colaboradora de la ciencia y, debido a esto, se volvió muy común que una misma persona fuera a la vez científico y filósofo.
  • Laicización: La nueva filosofía planteó tres condiciones importantes que a largo plazo resultaron decisivas: la laicización (liberalización de las costumbres respecto a la influencia religiosa), la extra oficialidad (liberación e independencia de los comportamientos respecto de la tutela imperial) y la sustitución del latín por los idiomas de las distintas nacionalidades.


En general, se podría dividir la filosofía moderna en cuatro grandes ramas: el Renacimiento, el Racionalismo, el Empirismo y la Ilustración; los cuales serán explicados brevemente a continuación:
  • Renacimiento (Siglos XV-XVI): La filosofía del Renacimiento se caracteriza por tener como centro y finalidad el hombre (antropocentrismo), y por lo tanto la ciencia colabora y cimenta nuevos logros a favor de la humanidad. Los temas más importantes que se desarrollaron son: el sujeto y la libertad, la relación del sujeto con Dios y la relación del sujeto con el mundo y la naturaleza. Sin olvidar que también se destacó el volver a los ideales grecolatinos y por la libre interpretación de la biblia.

  • Racionalismo: El Racionalismo organiza la Teoría del conocimiento en sistemas que parten de principios a priori sin tener en cuenta la realidad concreta, todo es mirado desde el punto de vista de su racionalidad. Es en este aspecto del apriorismo del conocimiento en el que más profundiza el racionalismo.

  • Empirismo: Es la corriente opuesta al racionalismo en la cual se afirma que la experiencia lo es todo y como ha de estar siempre abierta a nuevas observaciones no pueden existir verdades inmutables y eternas.

  • Ilustración: El elemento que predominó en la Ilustración fue la razón; lo cual transformó las ideas de Dios, la naturaleza y el hombre, dando lugar a teorías empiristas, críticas y materialistas. La lógica inductiva y deductiva en las matemáticas y las ciencias naturales permitió el estudio del cosmos de una manera completamente nueva y la búsqueda de una religión racional llevó al Deísmo, al Escepticismo, al Ateísmo y al Materialismo. Gracias a todo esto se lograron grandes avances científicos y un gran desarrollo.

Principales autores:

Aunque fueron muchos los filósofos participantes de esta época, hubo unos que se destacaron por la influencia de su trabajo en la sociedad de aquel entonces como: Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Baruch Spinoza, Gottfried Leibniz, Thomas Hobbes, John Locke, David Hume, Immanuel Kant, Jean-Jacques Rousseau, Voltaire y Montesquieu. Sin embargo es René Descartes el filósofo más importante de la modernidad, considerado como el padre de la filosofía moderna pues centró su estudió en el problema propio del conocimiento y fue el que introdujo en la filosofía la duda metódica, es decir, que rechazó las verdades recibidas y combatió activamente los prejuicios.

FUENTES:

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