• Núcleo biográfico: Herbert Marcuse nació en Alemania en 1898, estudio literatura y luego filosofía en clases que impartía Heidegger.
    Después de completar sus estudios
    1922 trabajó como vendedor de libro, en 1929 escribió una «habilitación» (disertación postdoctoral para obtener el grado académico de profesor) junto con Heidegger.
    En
    1933, debido a que no le sería permitido por ser judío completar su proyecto bajo el régimen nazi, empezó a trabajar en el Instituto de Investigación Social en Frankfurt del Meno y, junto con Max Horkheimer y Theodor Adorno, se convirtió en uno de los más destacados teóricos de la Escuela de Frankfurt. Luego se traslada a Suiza y posteriormente a Estados Unidos, donde consigue la ciudadanía en 1940, un año después escribe Razón y Revolución.
    Durante la segunda guerra mundial trabajo en la oficina de centros estratégicos de Estados Unidos, analizando informes de estrategia sobre Alemania.
    En 1952 empieza una carrera como teórico político, en las universidades de Columbia, Harvard, Brendeis y la de California, desde este momento hasta 1965, periodo en el que escribió: Eros y Civilización 1955, El marxismo soviético 1958 y El hombre unidimensional 1964.
    En la época después de la guerra, fue el miembro más políticamente explícito e izquierdista de la Escuela de Frankfurt, debido a su dedicación a aplicar políticas de emancipación, como la liberación de la mujer o las ideologías juveniles a la primera Teoría Crítica esto, aun identificándose a sí mismo como marxista, socialista y
    hegeliano. Fue además un gran aporte teórico para la creación del movimiento Hippie.
    Dentro de sus obras más reconocidas esta: Cultura y Sociedad (1970) donde habla de carácter afirmativo de la cultura.
    El final de la Utopía (1968) Razón y revolución (1941) El hombre unidimensional (1964) Un ensayo sobre la liberación (1969) Eros y Civilización (1955).
· Núcleo filosófico:
Igualmente recibió la influencia de Max Weber, aunque se orientó finalmente por un marxismo crítico, que translucía la gran influencia de la Historia y conciencia de clase de Lukács.
En este período también se interesó vivamente por Dilthey y por la fenomenología de Husserl. Su marxismo crítico, de base antipositivista y ligada a la dialéctica hegeliana, sufrió una experiencia decisiva al entrar en contacto con el pensamiento de Max Horkheimer, influencia que se tradujo en una verdadera transformación de su pensamiento, que se libró gracias a ello de la huella hegeliana. Esta influencia se percibe todavía en la monografía que le dedicó el autor en 1932: Ontología de Hegel y teoría de la historicidad, que es una de sus obras mejor construidas.
Asumió como suya la horkheimeriana "teoría crítica de la sociedad", y realizó una serie de investigaciones y análisis que tenían como objetivo la recuperación, en sentido marxista, de la dialéctica hegeliana para plantear de forma correcta la relación entre "teoría" y "praxis".
Marcuse se pregunta por las tendencias del capitalismo americano. Asegurando que La racionalidad tiene que enfrentar el problema del deseo. El matrimonio entre la racionalidad y el deseo conforman una sociedad de conveniencia. El modo racional de canalizar el deseo es el mercado, formando el ideal que el deseo desee mercancía; dándole la razón a Marx cuando considera que la solidaridad ha sido quebrada por la lógica del capitalismo y por el poder absoluto de su maquina de propaganda, publicidad y administración. Su tesis sobre el carácter liberador, antirrepresivo, de la creatividad artística y de la imaginación y su idea de que el sujeto de la revolución, en una sociedad caracterizada por la "tolerancia represiva", podía desplazarse hacia la intelectualidad técnico-humanista o hacia los sectores marginales pero críticos de la sociedad capitalista parecía enlazar bien con algunos de los rasgos principales del movimiento social en curso tanto en Norteamérica como en Europa.
Marcuse cree que el capitalismo había fagocitado la posibilidad emancipatoria de la clase trabajadora a través de una venenosa “tolerancia represiva”, una política estable basada en el “bienestar” y en el control social absoluto cada vez menos identificable.
Por este motivo, la esperanza de una liberación y de la consecución de una sociedad abierta y libre, deja de estar en manos del “proletariado”: son las minorías no integradas, los grupos marginales y radicales los únicos que pueden llevar a cabo una oposición radical y una verdadera emancipación. A estos grupos prestó su ayuda Marcuse, alimentando una nueva izquierda contraria al marxismo ortodoxo y radicalmente crítica y opositora contra el establishment. , dedicándose a vertebrar un pensamiento abiertamente crítico con el liberalismo y alentador de todo movimiento social revolucionario, lo que le granjeó la enemistad del ámbito académico más oficialista. Denunció así mismo, que el movimiento de los sesenta había generado una reacción conservadora y contrarrevolucionaria enmascarada bajo una apariencia liberal y permisiva.
Además afirmo en el arte se esconde un potencial enormemente revolucionario y emancipatorio que se proyecta hacia la meta de una sociedad más libre y menos represiva. El arte es capaz de sacarnos de la vida diaria, nos hace ver la realidad de otra forma porque nos coloca en otra posición. Sin embargo, el arte está distanciado, pero no separado de la realidad porque está mercantilizado, por lo tanto, no se puede utilizar como medio de evasión porque está bajo el control de la clase dominante, como el resto de los ámbitos de la sociedad.
Marcuse, quien vivió en una eterna disputa teórica acerca de la interrogante fundamental de si la sociedad tenía la posibilidad o no de cambiar desde adentro y por tanto de trascender el statu quo. Está clara la existencia de esperanza en su pensamiento, aunque el análisis de la realidad y los acontecimientos se contrapongan a este tema. Para ilustrar esta contradicción, en sus conclusiones sobre el "hombre unidimensional" Marcuse cita al final una frase de Walter Benjamin que dice lo siguiente: "Sólo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza"
  • Fuentes:
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/marcuse.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Herbert_Marcuse
http://escueladefrancfort.idoneos.com/index.php/356833