GEORG WILHELM FRIEDRICH HEGEL
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Vida y Obra

Hegel nace en Stuttgart el 27 de agosto de 1770, su padre era un funcionario de la hacienda púbica por lo que creció en un ambiente de pietismo protestante. Estudio los clásicos griegos y latinos mientras estuvo en el “gymasium” de su ciudad. En 1788 ingresó en el seminario de la Universidad de Tubinga. En 1793 decidió no seguir con su carrera religiosa. En 1801 se trasladó a la Universidad de Jena donde estudió, escribió y consiguió un puesto de profesor. Allí terminó su obra “La fenomenología del espíritu” en el año 1807. Permaneció e esta ciudad hasta que las tropas francesas, durante las guerras napoleónicas, la invadieron y le tocó huir de ésta. Se dirigió a Nuremberg donde dirigió un “gymnasium” por ocho años. Allí, Hegel conoció y se casó con Marie von Tucher, con quien tuvo tres hijos: Una hija que murió al poco tiempo de nacer y dos varones llamados Karl e Immanuel respectivamente. Pero antes de estos, él había tenido un hijo ilegitimo llamado Ludwig que acabaría viviendo con ellos. En Nuremberg publico otro de sus más famosos escritos: “Ciencia de la lógica”. En 1816 aceptó dictar la cátedra de filosofía en la Universidad de Heidelberg y poco tiempo después publicó sus pensamientos más importantes en su obra la “Enciclopedia de las ciencias Filosóficas” en el año 1817. Al año siguiente (1818) ingresó a la Universidad de Berlín en donde expuso y enseñó todos sus pensamientos hasta el momento de su fallecimiento en esa misma ciudad el 14 de noviembre de 1931. Póstumamente se publicaron varias notas y apuntes por parte de los estudiantes, pero la última gran obre publicada por él fue “La filosofía del Derecho” en 1821. Algunas de las notas o publicaciones póstumas fueron Estética (1832), Lecciones sobre filosofía de la religión (1832), Lecciones de historia de la filosofía (1833-1836) y Lecciones de filosofía de la historia (1837).

Núcleo Filosófico

Hegel se vio muy influido por los pensadores griegos, por Baruch Spinoza (del cual estudió mucho su pensamiento), Jean-Jacques Rousseau, Immanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte y Schelling. A pesar de que muchas veces sus ideas iban en contra de algunas de estos autores, la evidencia de la influencia de éstos está en sus escritos.
Los trabajos y escritos de Hegel tienden a ser complicados de entender e interpretar debido a que abarcan muchos temas en un solo texto. Él tomó el término “dialéctica”, que ya había sido utilizado por Platón y Kant (entre otros), para caracterizar toda su filosofía llamándola “método dialéctico”. Hegel consideraba que la que el estudio de la historia era el método adecuado para abordar el estudio de la ciencia de la sociedad puesto que esta devela algunas tendencias del desarrollo histórico. De esta manera, para él, la historia no solo ofrece la clave para comprender la sociedad y los cambios de esta sino que es tomada en cuenta como tribunal de justicia del mundo.
Para él “Todo lo es real es también razonable y todo lo razonable es real”. Así, Hegel consideraba al desarrollo histórico con el desarrollo de un organismo biológico puesto que cada uno de sus elementos afecta a los otros y tienen una función específica y definida. El autor dice que esto es una “norma divina” puesto que en todo se halla la “voluntad de dios” que es “conducir al hombre a la libertad”, y de esta forma justifica toda la desgracia histórica argumentando que toda la sangre y el dolor del mundo son el “precio a pagar” para lograr la libertad real de la humanidad. De este método se valió Hegel para explicar la historia de la historia de la ciencia, del arte, de la política y de la religión. Para entender más fácilmente la dialéctica se han adoptado tres términos (que Hegel nunca utilizó) que sirven para ejemplificarla:
· La tesis: Una afirmación cualquiera, una realidad o un concepto que llevan en sí mismos un contrario.
· La antítesis: La negación de la afirmación anterior ya que es esa contradicción el motor de este método.
· La síntesis: La superación del conflicto, la negación de la negación anterior. Los dos momentos anteriores son a la vez eliminados y conservados, es decir, “elevados a un plano superior”.
Para el autor, todas las cosas son contradictorias en sí mismas y ello es esencial y de esta forma una cosa es ella misma y no es ella porque en realidad “todo cambia y se transforma ella misma en otra cosa” sustituyendo así la lógica formal y el establecimiento de la lógica dialéctica. Es esencial el concepto de contradicción de Hegel cuando indica que la identidad es la determinación de lo simple e inmediato, mientras que la contradicción es la raíz de todo movimiento y vitalidad y solamente aquello que encierra una contradicción se mueve.
En sus lecciones sobre estética Hegel diferencia entre lo bello artístico y lo bello natural. Lo bello artístico va a estar por encima de lo natural porque en el primero va a estar incluido el espíritu y la libertad que es lo único verdadero para él.
Hegel fue uno de los principales promotores y defensores de la superioridad europea sobre el resto de las sociedades mundiales. Decía que la Historia Universal nace en Asia y culmina en Europa. Fue defensor del “espíritu germánico” que acompañado del cristianismo sería lo más avanzado de la humanidad. Esto es evidente cuando explica que “El Espíritu germánico (der germanische Geist) es el Espíritu del Nuevo Mundo (neuen Welt), cuyo fin es la realización de la verdad absoluta, como autodeterminación infinita de la libertad, que tiene por contenido su propia forma absoluta. El principio del imperio germánico debe ser ajustado a la religión cristiana. El destino de los pueblos germánicos es el de suministrar los portadores del Principio cristiano.”

Hegel fue fuertemente criticado por diversos autores que lo acusaban de obviar demasiadas realidades de la historia para hacerla encajar con su teoría dialéctica. Karl Popper, por ejemplo, lo criticó en “La sociedad abierta y sus enemigos” que el sistema de Hegel constituye una justificación tenuemente disfrazada del gobierno de Federico Guillermo III. Esta visión de Hegel como contradictor del poder estatal y precursor del totalitarismo del siglo XX fue criticada minuciosamente por Marcuse (Herbert) en su libro “Razón y revolución”. Arthur Schopenhauer también despreció y rechazó las ideas hegelianas por el “historicismo” de estas y tachó toda la obre de Hegel de “pseudofilosofía”.

Fuentes:
www.wikipedia.org.com
www.monografias.com


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